Hay alternativas

Recientemente leí este artículo que muestra uno de esos casos en los que Google bloque la cuenta de una persona. Derivando en todos los problemas de la dependencia tecnológica

En concreto mi problema viene con esta frase respecto a los servicios ofrecidos por la gran G:

Miras otras alternativas, pero te das cuenta de que no existen.

Aunque sea una afirmación incorrecta (aquí una lista que acabo de encontrar en una rápida búsqueda), hay mucha gente que piensa igual. Desconocen que sí, existen alternativas.

Para la mayoría de usuarios, encerrados en la burbuja creada por las grandes tecnológicas de Sillicon Valley, puede parecer que no existe nada más allá. Sin embargo, existen servicios de calidad igual y superior que nos solucionan los mismos problemas.

Encontrar alternativas no siempre es fácil, pues toma tiempo y no siempre sabemos por dónde empezar a buscar. En algunos casos la información puede ser escasa.

Además, no es el camino más cómodo. Debemos cambiar nuestra mentalidad. Con Google y compañía las cosas funcionan así:

Google provee, nosotros usamos, no cuestionamos, estamos cómodos y conformes.

Inocentes cual niños, con padres superhéroes que lo saben todo

cud4m: año 22 de la era Google

No es fácil, salir de las plataformas que estamos acostumbrados a visitar, aventurarnos a lo desconocido. Requiere de un tiempo y un esfuerzo.

Aún así, has de saber, que hay miles de personas alrededor del mundo que ya han dado este paso.

Con términos de búsqueda como: lista de alternativas a ____ encontrarás un montón de posibilidades.

Un detalle más: de nada sirve cambiar Google enteramente por otro proveedor y tener el mismo problema. Lo ideal es usar alternativas de proveedores que trabajen con herramientas open source y/o software libre si es posible. Esto garantiza mayor continuidad en el servicio y la posibilidad de cambiar a otro proveedor sin problemas, manteniendo las funcionalidades a las que estamos acostumbrados.

Así pues, si no lo has hecho ya, te animo a investigar. Te vas a llevar alguna grata sorpresa.

Si ya usas estas alternativas, anima a otros. Cuantos más seamos, mejores herramientas tendremos.

Debemos ser adultos, y, seamos serios, ser adulto apesta.

Autores varios: conocimiento popular

No tengo nada que ocultar

Este argumento tan repetido, me asusta y me choca, porque si bien se dice alegremente, confiados no pensamos en las implicaciones.

Aunque no es nada nuevo, el escrito que sigue intenta tener un enfoque ligeramente distinto al habitual. Pretende ser un apoyo más para aquellos ya concienciados. Y una introducción para quienes aún no entienden los peligros del «YO no tengo nada que ocultar»

Cuando alguien dice esta frase, incluso si es alguien cercano, no necesitamos preguntar, ¿te parece dejarme el móvil y el ordenador un momentito? Según vaya necesitando dime las contraseñas ¿ de acuerdo?

No necesitamos realizar esas preguntas para saber que la respuesta es un firme NO. ¿Por qué es NO, si efectivamente no tienes nada que ocultar?

Quizá en ese momento nos damos cuenta de qué nos resulta vergonzoso aquello que buscamos en cierto momento. No tiene que ser malo ni escandaloso. Dependiendo de nuestro contexto social, que se conozca nuestra enfermedad, o nuestros gustos por cierta actividad pueden estar mal vistos. ¿Acaso nunca nos hemos guardado información sobre nuestros gustos / ideas ante la posible reacción de otra persona?

Aquel que no haya ocultado nunca nada a algún ser querido o cercano, que dé un paso al frente. Ten en cuenta que incluso para organizar una fiesta sorpresa estas ocultando información.

Ahora bien esto han es un caso muy tonto ¿no?, sin embargo creo que plantean la base de lo que significa privacidad.

La definición de la RAE, es la siguiente :

Ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión.

https://dle.rae.es/privacidad

Como esta parca definición, no parece resolver mucho, vamos a intentar adentrarnos más en las implicaciones. Probemos con unas cuántas preguntas, de Sí o No.

¿Es una situación que atañe a nuestra privacidad?

  • ¿Con quien hablas?
  • ¿De qué hablas?
  • ¿Cuánto tiempo hablas con cada persona? ¿Con qué frecuencia?
  • ¿Dónde estas?
  • ¿Qué sitios frecuentas?
  • Tus gustos

Si se te ocurre al menos una persona que no quieres que tenga acceso a esa información, ya sea porque te puede causar un problema o simplemente no quieres, la respuesta es un rotundo. Sin embargo cedemos voluntariamente toda esa información.

Algún compatriota me ha dicho, que si estuviera en posición de robar o adquirir alguna ventaja, que le facilitase la vida, como por ejemplo un título universitario, gratis y sin estudiar, no dudaría en aprovechar esa oportunidad.

Estoy hablando de gente común, como tú y como yo. ¿En serio, teniendo nosotros mismos esa convicción, no tomamos ciertas precauciones?

Es decir, estamos cediendo toda nuestra información privada, información que no saben aquellos que conocemos, que queremos. Le estamos dejando toda esa información a unos desconocidos en cualquier parte del planeta. Una información que existirá para el resto de nuestra vida.

No te discuto que esa información no la vea una persona, pero no necesita verla directamente, para conseguir una zona concreta dónde centrarse si quiere acabar con cierta oposición. O a lo mejor alguien ha decidido que soy un drogadicto, pues al fin y al cabo en esa foto que salgo ¿ no es eso un porro?

No nos damos cuenta de que no tenemos control sobre qué de entre todo aquello que otros saben de nosotros, va a usarse para definirnos. Una imagen no es toda la verdad. 360 caracteres no definen lo que somos. Sin embargo tanto lo uno como lo otro pueden acabar con tu vida.

No tienes que haber escrito tu esas palabras, no tienes que haber hecho tu esa foto. Ese video que grabaste en tu adolescencia y al que no diste más importancia, pues era una tontería de críos, puede seguirte toda la vida.

Si pudiéramos saber qué piensa, qué hace y con quien, cada persona que conocemos nos llevemos bien o mal con ella… Seria muy tentador echar solo un vistazo. Además nadie se va a enterar. Luego, pensamos cómo podemos utilizarlo. Quizá alguna estafa, o acabar con ese compañero molesto del trabajo. Decidir si esa persona es fiable como para concederle un crédito bancario, o permitirle contratar un seguro a un precio u otro. Obviamente estos datos son muy fiables. Las personas no tanto ¿no?

A lo mejor no tenemos nada que ocultar. Pero tenemos mucho que proteger.

De la misma forma que no permitimos a un extraño entrar en nuestra casa grabar audio y video. No debemos dejar que lo haga un aparato. Hay extraños al otro lado.

La privacidad es una herramienta, que nos permite protegernos a nosotros y a nuestros seres queridos. Es una herramienta que permite proteger nuestra intimidad.

Actuamos diferente, cuando estamos siendo observados y cuando no. No porque sea malo, sino porque no hay nadie que nos juzgue. Tenemos libertad para experimentar y conocernos a nosotros mismos.

No sé vosotros, pero yo quiero poder salir a un parque, con mis amigos o mi pareja, sin que una cámara con reconocimiento facial analice todo lo que hago. Sin que todos esos datos se usen para venderme algo. Nos estamos convirtiendo en meros animales y productos que analizar. De los cuales sacar un beneficio.

Hay una cita de Edward Snowden que quiero mostraros. Traducida al español, dice lo siguiente:

Argumentar que la privacidad no te importa , porque no tienes nada que ocultar, es equivalente a decir que no te importa la libertad de expresión porque no tienes nada que decir.

Incluso si no estas usando un derecho, otras personas sí. Decir que no te importa un derecho porque no lo usas personalmente, es lo más antisocial que puedes decir. Lo que estas diciendo es que no te importan las demás personas.

No conocemos todas las leyes de nuestro propio país. Mucho menos las de aquellos países que visitamos. Además es prácticamente imposible no cometer algún delito aún sin percatarnos, pues que algo sea ilicito no implica que sea malo. Por ejemplo, ser homosexual y acabar detenido en el extranjero, por esas fotos que publicaste en tus redes sociales, no es tan extraordinario.

En occidente cuánto más te alejas de ser un hombre blanco, más probable es que exista algún tipo de discriminación en tu contra. Que se te presenten más dificultades y que una acción insignificante se convierta en un gran problema para ti.

Sí te encuentras en una minoría y quieres defender tus derechos vas a ser atacado y amenazado. Y la protección con la que cuentas, es la existencia de la privacidad y la intimidad. Ceder toda esa información a un tercero que no sabemos quien es y qué va a hacer con ella es cuanto menos imprudente.

Ese tercero puede ser una empresa que persiga únicamente lucrarse financieramente, una persona común que quiere ambiciona algo de ti, o un gobierno, que promete seguridad a cambio de ceder nuestra privacidad. Sin embargo, no es muy difícil deducir que puede pasar con aquellos que se opongan a este gobiero, capaz de saber dónde están, cómo se organizan o cuándo van a actuar aquellos que tienen ideas contrarias.

Los intereses de un gobierno nunca coinciden con la totalidad de la población que representa. En las democracias se intenta representar a todo el mundo, hacer que quien ostenta el poder rinda cuentas. No obstante, si les otorgamos las herramientas para escapar de ese control, de esa necesidad de rendir cuentas, el resultado puede ser desastroso.

El activismo no es terrorismo, aún así los activistas son sometidos a vigilancia y detenidos. Mientras tanto, las bombas siguen explotando en las calles. Aquellos que directamente ponen bombas, no son los únicos beneficiados por el miedo.

Siempre será más fácil y tentador seguir a un ciudadano que pacífica y públicamente defiende sus ideas contrarias al régimen, pues es un objetivo concreto que vigilar. Por el contrario, un terrorista de esos que ponen bombas, no sabes que lo es hasta que ha actuado. Incluso teniendo toda la información posible y con la última tecnología siempre habrá grupos con los medios para evadir la vigilancia y poner bombas. Incluso para las máquinas resulta imposible predecir al 100% la culpabilidad o las intenciones de alguien. Por ello en un escenario sin privacidad, el ciudadano común es el que pierde. Estará indefenso ante unos y otros.